Apenas un esbozo de trazos, … “Latidos, desvelos, ansias de un alma peregrina”

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‘Poemas al sur de los sentimientos’

              

          Apenas un esbozo de trazos … “Latidos y desvelos, ansias de un alma peregrina”  

 

  • ‘El día en que Pablito rió y Abel lloró’
  • ‘Bienvenidos a esta casa’
  • ‘Gracias, a la vida’
  • ‘Gracias Buenos Aires, por los amigos’

 

                                                                                              Guillermo Daniel Balbi                                                                                                                                                                            (Derechos de Autor)

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El día en que Pablito rió y Abel lloró

‘LA VIDA en las MANOS’ – Foto: Anne Geddes

 

Era una mañana más. Una de las tantas que recorrían sus días con una traza común. Estaba en viaje hacia el centro de prevención de desnutrición ‘Madre Teresa de Calcuta’. Supervisaría detalles y, una vez más, visitaría a Pablito. Siempre se acercaba a su camita. Aquel niño, de alrededor de un año, llevaba meses internado y luchaban para ‘llegar a tiempo’ con su cura. Ese morochito de ojos vivaces mostraba repetidos signos de mejoría que a Abel le devolvían el aliento. Era uno de los pacientes más difíciles de recuperar que en años le hubiera tocado. Lo miró dormir, y acarició su frente. Sus colaboradores sabían que el doctor Albino lo seguía de cerca. Venía a verlo antes de partir.

Sin más tiempo ya, debía llegar al aeropuerto con los minutos suficientes. Estaba acostumbrado. Desde ‘El Plumerillo’ partía al menos una vez por semana hacia algún lugar del país por variadas actividades. Ni siquiera manejaba su agenda. La experiencia de Graciela, su secretaría, le permitía desentenderse. En ella delegaba esa función, que llevaba a cabo con incomparable sincronía y eficiencia. Conferencias, charlas, reuniones, entrevistas con personalidades públicas, empresarios que ayudarían a la institución, y visitas a Centros Conin en toda Argentina, filiales de Latinoamérica, tanto como responder a invitaciones que le cursaban desde algún país del mundo para que con su método colaborara, eran parte de una conocida rutina que el pediatra desarrollaba con frecuencia. En pocos días más debía viajar a India, el segundo país más poblado del planeta, con mil doscientos millones de habitantes y un 18% de analfabetismo.

Ya sentado en la sala de pre embarque sonreía al ver la promoción de ‘viajero frecuente’. Soy ‘crónico’, pensó para sí. Recordaba la broma que les gastaba a sus amigos a quienes les confesaba el temor de que su piel se fusionase con el tapizado de una butaca de avión. Si bien era un cultor del sacrificio, y cumplía a pies juntillas con sus compromisos éstos era cada vez mayores. Era visible la expansión de la institución y, en consecuencia, las crecientes exigencias. ¿Hasta cuándo? pensó, sin quejarse ni poder ensayar una respuesta. ¿En qué momento el mensaje llegará? ¿Cuándo se traducirá en una conciencia social masiva imposible de ser ignorada por la dirigencia? ¿Por qué hago esto? Se preguntó otra vez. Debo ser la voz de los más chicos, y hasta que eso ocurra debo continuar, concluyó sin dudar. Jamás había perdido su vocación de maestro, ni su deseo de ser ‘el abogado defensor de las criaturas’. Pocos sabían sobre los dos años de Derecho que había cursado en la Universidad Nacional de Tucumán.

Así transcurrió otra semana. En San Nicolás de los Arroyos, Buenos Aires, era recibido con honor. Se inauguraba un nuevo ‘Centro Conin’, que llevaría el N° 87. Luego, aquel hermoso teatro lo cobijaba con la calidez de su gente. Permanecía de pie en medio del escenario mientras recorría nuestra historia e intentaba exponer las causas que llevaron a que en Argentina, ‘un país inmensamente rico y peligrosamente despoblado’ hubiera altos porcentajes de desnutrición infantil. Frente a ese ‘estado de situación’, difundiría la propuesta de las ‘Cooperadoras para la Nutrición Infantil’ para luchar contra la pobreza extrema y su resultado inmediato: ‘los desnutridos’. Los aplausos se sucedían a su relato por la fuerza de sus palabras, que solo eran superadas por la solidez de sus profundas convicciones. Lo despidieron en medio de una ovación. Con sorpresa, advertía ser tomado como un importante referente en tiempos en que huelgan por su ausencia. Lejos de creerse superior, con responsabilidad, reservaba ese don para ser escuchado y lograr así aunar voluntades, para que en toda la patria se luchara para erradicar el flagelo. Llevaba veinticuatro años en esa misión. El crecimiento de su obra quedaba expuesto en una progresión creciente, según el indicador de solicitudes de franquicias solidarias para desarrollar nuevas sedes, que acusaban demanda en la central de Mendoza.

Concluida la semana, debía volver. Otra vez, un aeropuerto. Esta vez, Jorge Newvery, en Buenos Aires. En vuelo hacía el balance de lo logrado, mientras intentaba recordar el itinerario de sus ayudantes que, como él, estarían en algún lugar del país, para potenciar la lucha. Eran apenas unos pocos, para despertar las conciencias de muchos. Ya en Mendoza fue a Pablito. Supuso, por la hora, que sólo podría verlo dormir. Se acercó a su camita. Apenas sentado, con sus brazos dispuestos longitudinalmente, que apoyados recorrían en extensión el barandal de la cama, y sus manos una sobre otra, afirmó el mentón sobre ellas, y se predispuso a cuidar el sueño de ese chiquito que prometía darle una alegría, por los avances y logros alcanzados en el último tiempo.

Desde la puerta de la sala, algunos colaboradores observaban la ceremonia. Siempre, aunque sin saberlo él, los emocionaba. Una mujer bajita con voz aguda le avisó que había sido llamado desde Buenos Aires, y el doctor agradeció su recado sin cambiar de posición. ¿Cómo trasladar esta imagen a quienes pueden hacer de la lucha ‘una política de Estado’? pensó. Apretó sus mandíbulas para no sensibilizarse. En ese momento, observó que el niño abría sus enormes ojos negros y posaba su mirada en los suyos. Paralizado por recibir aquello que tanto había esperado, quedó extasiado observándolo. Entonces Pablito le dedicó una enorme sonrisa. Ahora sí mordía fuerte sus dientes para evitar el llanto. La criatura estiró sus brazos. Abel se puso de pie y lo alzó, sin poder controlar su emoción. Giró, con el chico a cuestas, mientras las lágrimas sin pudor surcaban su rostro. El nene jugaba con sus manitas en su cara, y él lo abrazaba como quien se reencuentra con la vida. Desde la puerta los espectadores de aquella escena exteriorizaban distintas reacciones. Mientras una asistente se tomaba la cara, la enfermera de turno se tapaba la boca, y una ayudante jovencita lloraba emocionada al ver esa imagen dantesca. La voz de la misma mujer que había hablado se volvió a oír: “La campaña de Conin está recorriendo el país con éxito, doctor”, atinó a decir con deseos de animarlo.

Abel miró por la ventana, elevó su vista al cielo, casi como dirigiéndose al Supremo, cerró sus ojos, y replicó: “DIOS TE BENDIGA MADRE TIERRA y A TUS HIJOS, POR SU SOLIDARIDAD”.

Volvió su vista hacia sus colaboradores. Sus ojos brillantes y húmedos reflejaban orgullo y gratitud. Mientras estrechaba contra sí a Pablito, y lo escuchaba reír, besó su cabecita. Supo que lo había salvado!

                                                                                                               Guillermo Daniel Balbi

 

Conferencia del Dr. Abel Albino al inaugurar el Centro Conin N° 87 en San Nicolás de los Arroyos, Buenos Aires, el pasado 30 de marzo de 2017

 

*Nota aclaración: el personaje de ‘Pablito’ como algunos de los elementos del presente relato son ficcionales, y responden a la imaginación del autor. GDB.-

 

 

 

“Bienvenidos a esta casa”

MSF - Médicos Sin Fronteras -
Foto: MSF – Médicos Sin Fronteras Internacional

         

          Bienvenidos a esta casa…

a todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad,

procedentes de alguna parte del planeta humano llamado tierra,

sin importar lugar de procedencia, nacionalidad, raza, o color de piel,

religión o credo, edad, sexo, ideología política, clase social,

conocimiento científico, condición cultural,

cuantía en poder, cuantía en dinero,

atractivos estéticos, nivel de inteligencia,

profesión u oficio, nivel de capacitación,

cúmulo de ilusiones, concreciones, frustraciones,

desencuentros o postergaciones, sueños cumplidos o no,

heridas, cicatrices, traumas o desavenencias …

 

          Los únicos requisitos son  “la profunda práctica de la PAZ”,

el respeto por sus semejantes, el cuidado del planeta,

el respeto por la vida animal y vegetal

la fuerte convicción de que “el amor vence y triunfa”,

de que la ocasional derrota no es eterna,

y no excluyentemente posea una gran dosis de optimismo

                           

          De ser así, entonces, sea usted…

                                                           “Bienvenido a mi hogar”  

 

Guillermo Daniel Balbi                                                                                                                             (Derechos de autor)

“Gracias, a la vida”

 

'LA VIDA en las MANOS' - Foto: Anne Geddes
‘LA VIDA en las MANOS’ – Foto: Anne Geddes

 

                       

                                            “Gracias, a la vida”   

 

         Tal vez cumplir años sea, decirle simplemente,  

                                                                    “Gracias a la vida”

         Por tener raíces sólidas, por tener pasado,

                                                                     recuerdos, memoria, y alegrías,

         Por tener presente, futuro,

                                                   ilusiones, y fantasías.

  

         Por tener salud, por haber dado vida,

         Por tener sentimientos y saber comprender

                                                                    el lenguaje del espíritu y el de la poesía                                                                                                                                                                                   

          Por creer en Dios, cuando la sombra y cuando la luz,

                                                                   que está presente todos los días.

 

          Tal vez, recorrer con una mirada lenta, los afectos y los abrigos,  

                       los de la noche y los del día; con un paso lento, el que sólo

                       tiene el alma, de aquellos de alta espiritualidad que casi comprenden

                       el desafío de la vida: el dolor, la sonrisa, el sufrimiento y la alegría.

 

          Por estar a tiempo de todo y despertar cada día

          Por no tener rencor, odio, miseria, pero si gratitud,                                                                                                                                                          reconocimiento y valentía.

  

          Por seguir teniendo la capacidad de creer y de amar,

                                          Como el primer día,…..entonces,…..entonces,….

                                          …….gracias,…………. “Gracias, a la vida”

 

          Tal vez, cumplir años sea, en un intento de justicia,

                                          elevar lentamente …………la vista al cielo….

                                          y juntando las manos…….dar gracias,….

                                          por ser caminantes, ……… y estar…….

                                          ……llenos,……………..llenos de vida !!!

 

                           Guillermo Daniel Balbi                                                                                                                                                                         (Derechos de autor)

“Gracias Buenos Aires, por los amigos”

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Bar ‘Plaza Dorrego’ – Buenos Aires – Argentina / Foto: Guillermo Daniel Balbi (Derechos de autor)

 

          Hola Buenos Aires, de movimientos, luces y bullicio,      

de amaneceres inquietos, tardes pobladas y noches de brillo,

quiero agradecerte las imborrables imágenes y sonidos,

paseo de La Boca, por la calle Caminito,

Santa Fe elegante, sus negocios son como un mito,

a pesar de los problemas, la economía, el país en crisis, …….

 Sí,….a pesar del desafío, …quiero que seas hoy, en un parque

la anfitriona del juego de pelota de dos chicos,

la conversación de dos abuelos en una plaza,

la charla tímida y nerviosa de una pareja en su primera cita,

la palabra o la risotada en la adolescencia cómplice,

o la imagen de una mesa junto a la ventana,

en un café de Corrientes, entre dos adultos amigos.

 

          Y que además de regalarnos esta imagen,  

nos ofrezcas también la voz, la música y el sonido,

de aquellos que desde un estudio, esmerándose por saber llegar,

restándole horas al sueño, creyendo en la comunicación,  

y tuteándose con lo desconocido…

son ese punto de convocatoria para los que compartimos

lugares comunes, la latencia o el afecto,

al darnos cuenta de que en este tiempo

en que se habla tanto de PAZ,

nos diste la suerte de hacer ………‘buenos amigos’.

 

                                           Dedicado a la ‘Gente de Radio’, 

                                                                  un lugar de reencuentro 

                                                                          con viejos amigos

 

Guillermo Daniel Balbi                                                                                                                               (Derechos de autor)